"La maestra de La Enhebrada es una novela sanadora que recupera memorias familiares"

Entrevistamos a la ribereña Lourdes Ariam tras la publicación de su primera novela


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Lourdes Ariam debuta en la literatura con una historia ambientada en la colonia agrícola de La Enhebrada, en Aranda de Duero, inspirada en los recuerdos de su familia materna y en la memoria de la posguerra.

 

- La maestra de La Enhebrada es tu primera novela. ¿Cómo surgió la idea de escribirla?

- Sí, es mi primera novela. Antes había empezado otra, pero no terminaba de engancharme. Desde hacía tiempo sentía que debía escribir una novela. Soy una persona muy observadora y muy sensible y, de alguna manera, interpretaba esas señales como una invitación a hacerlo. El año pasado empecé a investigar sobre La Enhebrada, una colonia rural perteneciente al término municipal de Aranda de Duero, y enseguida tuve muy clara la historia que quería contar. A partir de ahí la novela fue tomando forma por sí sola, mezclando hechos históricos reales con la ficción.

- Ahora vives fuera, pero tu relación con la comarca ribereña, sobre todo con Vadocondes, es muy directa…

- Mi familia materna es de Vadocondes. Mi abuela me contaba muchas historias de la zona. Por ejemplo, antes de que se construyeran las escuelas de la colonia, los niños de La Enhebrada acudían a estudiar a Vadocondes. Mi abuelo también trabajó en el Canal de Aranda antes de ir a la guerra. He vivido 25 años en Vadocondes y durante mucho tiempo recorría en bicicleta el camino hasta La Enhebrada. Allí sentía que me llegaban imágenes e historias. Creo que la novela empezó a gestarse hacia 2014, aunque entonces nunca imaginé que acabaría escribiéndola.

-La protagonista es Clara, una maestra vocacional. ¿Qué quieres transmitir a través de ella?

- Clara representa una forma diferente de entender la educación. En una época en la que todavía estaba muy presente aquello de "la letra con sangre entra", ella cree precisamente lo contrario. Es una maestra que educa desde la vocación y el respeto. La novela no gira en torno a un gran desenlace, sino que acompaña la vida cotidiana de sus personajes durante un curso escolar, con los problemas y decisiones que cualquier persona puede encontrarse en su vida.


 

- ¿Tiene la novela un mensaje de fondo?

- Sí. Hay personas que la definen como una novela vitamina. Quería mostrar que, incluso en una época tan dura como la posguerra, también podía haber esperanza, ilusión, sueños y personas trabajando juntas por construir algo mejor. También me interesaba reflejar el papel de la mujer, que durante muchos años quedó reducido prácticamente a la obligación y al sacrificio.

Realmente, la novela es un vehículo para poder desarrollar el proyecto Enhebrando en el que me encuentro inmersa, un programa de recuperación de la memoria, de educación emocional y de fortalecimiento comunitario a través de la literatura. Un proyecto cultural y social que utiliza estas tres cosas para fortalecer los vínculos entre las personas y preservar el patrimonio humano de nuestros pueblos.

 

- En el libro aparecen temas muy delicados, como los abusos sexuales o los secretos familiares.

- Yo trabajo con constelaciones familiares y he visto cómo muchas historias de abuso, incesto o silencios familiares permanecen ocultas durante generaciones. Esos temas aparecen en la novela porque forman parte de la realidad de muchas familias, aunque hayan permanecido invisibles durante décadas.

- ¿Puede resultar una novela dura para algunos lectores?

- Depende de la historia personal de cada uno. Yo he llorado mucho escribiéndola y también leyéndola después. Pero no la considero una novela dura, sino una novela sanadora. Si determinados pasajes remueven emociones es porque conectan con experiencias que muchas veces permanecen en el inconsciente familiar. Mi intención es ayudar a recuperar memorias, agradecer el camino recorrido por nuestros antepasados y entender que gracias a ellos hoy disfrutamos de oportunidades que antes eran impensables.

- ¿Hay vivencias familiares reales dentro de la novela?

- Sí, muchas nacen de los recuerdos que me transmitió mi abuela sobre la vida en Vadocondes y en los pueblos de la Ribera durante la guerra y la posguerra. Esas historias han servido de inspiración para construir el ambiente de la novela, aunque los personajes y la trama sean de ficción.

- Además de presentar el libro, organizas encuentros con los lectores que son diferentes a una presentación convencional.

- Sí. Prefiero hacer talleres-presentación. Dedico unos minutos a explicar cómo nació la novela y después leemos algunos fragmentos juntos. Lo interesante es que cada persona descubre emociones distintas ante el mismo texto. Me gusta que los asistentes participen y que la lectura se convierta en una experiencia compartida.

- ¿Dónde podrán conocer la novela los lectores de la Ribera del Duero?

- El primer encuentro será el 23 de julio en el Interclub de Aranda de Duero. Después estaremos el 25 de julio en Santa Cruz de la Salceda, el 30 de julio en Fuentespina y el 11 de agosto en Vadocondes. Mi intención es seguir ampliando las presentaciones por la comarca.

- Después de esta primera novela, ¿ya piensas en la siguiente?

- Ahora mismo estoy disfrutando de todo lo que está ocurriendo con “La maestra de La Enhebrada”. Ha sido un proyecto muy especial y quiero seguir compartiéndolo con los lectores antes de pensar en nuevos trabajos.

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