Fwd: Vadocondes y Mambrilla tienen 1 de cada 5 plazas turísticas

Entre ambas localidades acumulan 13 casas registradas para este uso con capacidad total para 145 personas. La mayoría llevan más de 20 años activas y se llenan prácticamente todos los fines de semana

El enoturismo supone uno de los principales atractivos de la zona, sobre todo para personas de otros países - Foto: DB

De las 757 plazas en viviendas turísticas que existen registradas en la Ribera del Duero, prácticamente el 20% corresponde a las que se ubican en las localidades de Vadocondes y Mambrilla de Castrejón, que cuentan con 75 y 70 respectivamente. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, INE, entre ambos municipios hay abiertos actualmente 13 inmuebles dedicados a este uso, principalmente casas rurales.

Este dato contrasta con el de otras localidades, que pese a contar con un mayor interés turístico a priori, tienen menos capacidad para acoger a los visitantes. De esta manera, pueblos como Gumiel de Izán o Caleruega disponen de 35 y 14 plazas, cada uno de ellos.

Aranda se mantiene como la población que ofrece mayor número de camas disponibles para el viajero, con un total de 205, lo que supone alrededor del un 27% del total de la comarca. Sin embargo, mientras que Aranda está alrededor de 34.000 habitantes, las otras dos localidades no superan los 500.

En el otro lado, al menos hay 34 localidades dentro de la comarca, que según los datos del INE, no cuentan con ninguna vivienda registrada como turística, aunque en algunos de ellos, como supone el caso de Santa Cruz de la Salceda y su hotel rural Las Baronas, sí que existen alternativas en las que poder alojarse.

Javier Oña, propietario de la casa rural La Mambla de la Ribera, en Mambrilla de Castrejón, explica que su alojamiento puede recibir hasta 26 personas y nació precisamente para cubrir una demanda que apenas existía en la zona. "No todas las casas rurales pueden acoger grupos grandes", señala y asegura que la capacidad marca la diferencia dentro de la comarca.

Para los propietarios de este tipo de viviendas, una de las claves que ha hecho aflorar la puesta en marcha de negocios para alojar turistas está totalmente relacionada con la situación en la que se encuentra la Ribera del Duero. Oña destaca que la ubicación de Mambrilla resulta especialmente atractiva para familias repartidas por toda España. "Uno vive en Navarra, otro en Madrid, otro en Asturias o Cantabria, y Mambrilla queda muy céntrica para reunirse", resume. Esa facilidad para convertirse en punto de encuentro hace que la mayor parte de sus reservas correspondan a reuniones familiares y celebraciones.

De la misma forma, en Mambrilla, la casas Reoyo y Platería disponen de espacio para albergar a más de 25 personas. Lorena, una de sus gestoras, también señala que la mayor parte de los clientes que demandan este servicio suelen resultar familias grandes. Además, explica que en esta zona, la mayor parte de los viajeros vienen en fines de semana y puentes, especialmente en momentos vacacionales fuera del verano como pueden ser Navidad o Semana Santa.

Enoturismo como reclamo

El enoturismo también juega un papel relevante. Según Oña, entre un 10% y un 15% de sus clientes vienen de otros países, principalmente de Francia y Holanda, y lo hacen atraídos por la oferta vitivinícola de la Ribera del Duero. Prácticamente todos los gestores de este tipo de viviendas coinciden en que las visitas a bodegas se han convertido un imprescindible a la hora de crear planes en la zona.

Pese a que algunos de los proyectos de viviendas turísticas en estas localidades han aparecido en la última década, destaca en este caso que la mayoría llevan alrededor de veinte años en marcha y con una muy buena acogida. La Casona de Vadocondes, que también tiene capacidad para acoger a casi una treintena de personas comenzó su andadura a principios de siglo y sigue en marcha. "Es una casa muy demandada. Nació como un hogar que se hizo demasiado grande para una familia y decidimos compartirlo con gente que quisiera disfrutarlo", explica su propietario.

En los tres casos, los propietarios aseguran que el contar con una casa de estas características supone que se genere una mayor actividad económica en sus municipios. "La gente va al bar, compra en la panadería y visita bodegas. Al final todo forma parte del mismo ciclo", explican.


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