El Descenso del Vino revela el buen estado del tramo burgalés del Duero

Ribera - 12/07/2010Aranda / Ocio estival

Un total de 60 personas han participado en la cuarta edición de este iniciativa de turismo náutico que por primera vez se ha podido realizar a pie o en bicicleta a través del GR-14

FOTO: Un participante en bicicleta se cruza con Juan, un rumano que pesca placenteramente, mientras algunas de las primeras piraguas llegan a su altura. DB
J.C.O. / Aranda
Alrededor de 60 personas han participado este fin de semana en la cuarta edición del Descenso del Vino, una iniciativa no competitiva del Grupo Espeleoduero, de Aranda de Duero, que intenta ofrecer una aventura por el cauce fluvial que es el eje de la Denominación de Origen Ribera del Duero, sus paisajes y sus gentes.
Las previsiones eran que este año surcaran las aguas del río 25 piraguas y se superaron las 30 embarcaciones, sumándose además a esta propuesta de turismo náutico palistas de Logroño. Una travesía que iba a realizar el propio presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, José Trillo, amante de la navegación fluvial, a quien le surgieron problemas y tuvo que delegar.
La iniciativa, de carácter gratuito y que en sus orígenes recorría en tres fines de semana todo el curso del río que discurre por el terreno amparado por el sello de calidad vitivinícola, se ha visto recortado a dos únicas jornadas que discurren por el tramo burgalés para hacerlo más accesible. Un duro recorrido de casi 70 kilómetros entre Langa de Duero y San Martín de Rubiales, con Aranda de Duero como punto intermedio.
Si hasta ahora el descenso se hacía exclusivamente por el agua, la principal novedad de esta edición es que en la primera etapa, el tramo entre las localidades de Langa de Duero, Guma, La Vid y Vadocondes, ser permitía realizar también, acompañando a los piragüistas, haciendo el recorrido corriendo, en bici o andando.
Una novedosa interacción a la que se inscribieron otros 20 participantes, la mitad de ellos ciclistas-, que cubrieron los 21 kilómetros por la senda paralela al río habilitada dentro de la ruta de senderismo GR-14, que está indicada mediante señales rojas y blanca.
Una ampliación que, según Pablo Remacha, miembro de Espeleoduero permitió evidenciar que las últimas crecidas del Duero provocaron importantes desperfectos en el término municipal de Vadocondes que no han sido reparados, mientras que por el contrario sí se están arreglando los que se produjeron en Aranda de Duero.
Al margen del disfrute de navegar plácidamente sin ánimo competitivo por el río, disfrutando de la fauna y el paisaje, de los almuerzos reparadores, de las comidas de confraternización y de la participación en la fiesta del décimo aniversario de la Bodega Martín Berdugo, donde actuaron los grupos folk El Espíritu Lúgubre y La Musgaña, Remacha subraya que esta edición ha permitido comprobar que el Duero se encuentra en líneas generales en buen estado en el tramo burgalés.
El importante volumen de caudal que lleva el río parece que ha contribuido a limpiarle, sin bien por contra esto ha provocado que se encuentren bastantes árboles cruzados. «En general hemos visto el río bien. El punto más guarro es la presa de La Redonda, al lado de Leche Pascual, que encima huele que apesta, debe ser de la depuradora y que ya lo hemos denunciado alguna vez más», indica.
De cara a potenciar el uso del río para estos fines, desde Espeleoduero reclaman a la Confederación Hidrográfica del Duero que no sea tan restrictiva -ha tardado tres meses en conceder los permisos para el descenso- y, sobre todo que dé facilidades para salvar las numerosas presas. «No hacen accesos para poder vadearlas con las piraguas, hay que portearlas y nos llenamos de pinchos e incluso es peligroso. El primer día se pegó un guarrazo un palista, que tuvo que ser vendado, y que el domingo no pudo continuar», denuncia.

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