El pedrisco complica la campaña en Fuentelcésped o Vadocondes

El director técnico del Consejo Regulador descarta nuevas heladas sobre los viñedos

Los copos, de gran tamaño, tienen un diámetro superior al de una moneda de un euro. - L. V.Los copos, de gran tamaño, tienen un diámetro superior al de una moneda de un euro. - L. V.

Si las heladas provocaron más de un susto en el mes de mayo, el inicio de junio no ha hecho más que acentuar la preocupación tras el pedrisco caído este fin de semana. Según explica el director técnico del Consejo Regulador Ribera del Duero, Agustín Alonso, el viernes cayó con fuerza en la zona de Quintana del Pidio mientras que el sábado le tocó a municipios como Fuentelcésped o Vadocondes. «Son daños puntuales», tranquiliza a sabiendas de que podía haber sido peor si la piedra hubiese sido de mayor tamaño, hubiese caído con mayor intensidad y, sobre todo, hubiese caído en seco, sin lluvia. «El agua, por suerte, dobla la planta hacia abajo y el daño suele ser menor», precisa.

Con la mirada puesta en el cielo y sin perder de vista las previsiones meteorológicas por si vuelve a caer pedrisco, el experto descarta que se registren más heladas. «Sería algo muy raro», considera al recordar que históricamente el mes de junio suele ser tranquilo a ese respecto. 

Aunque las dos heladas que cayeron el pasado mes de mayo -una el día 1 y la otra dos semanas después- provocaron una merma inicial del 20% con picos de hasta dos grados bajo cero, el director técnico del Consejo Regulador confía en que estos días se haya podido recuperar la planta.

En la retina de todos permanecen las imágenes de la helada de 2017 cuando en la madrugada del 27 de abril las temperaturas cayeron durante horas con picos de hasta 6 grados bajo cero. La merma entonces superó el 70%, limitando la vendimia a 55 millones de kilos de uva, 78 millones de kilos menos que los recogida en 2016 cuando se celebró una cosecha histórica.

A día de hoy el peligro fundamental es la aparición de Mildiu. «Con tanta lluvia y estas temperaturas es más que probable que aparezca, por eso los viticultores están realizando ya tratamientos de prevención», subraya a sabiendas de que habrá viñas en las que todavía no se pueda entrar por los estragos de las últimas lluvias.

Pese a las dificultades, el experto hace un llamamiento a la calma porque la Ribera del Duero nunca lo tiene fácil. «La naturaleza aquí es muy extrema y un año llueve, otro presenta sequía, otro cae pedrisco o hace demasiado frío, estamos acostumbrados», relativiza.

elcorreodeburgos.com

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